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La paz como fruto del Espíritu

La paz —en griego eirene— es el tercer fruto del Espíritu Santo enumerado en Gálatas 5:22. No es simplemente la ausencia de conflicto, sino la presencia del shalom divino: ese bienestar integral, esa plenitud que Dios concede a sus hijos. Segunda de Tesalonicenses 3:16 habla del 'Señor de paz' que da la paz 'siempre en toda manera.' Juan 14:27 distingue la paz de Cristo de la del mundo: 'mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da' —es más profunda, más duradera, independiente de las circunstancias. Romanos 8:6 contrasta las dos disposiciones: 'el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz.' La paz del Espíritu es así la señal de un corazón y un pensamiento centrados en Dios y no en los desórdenes del mundo. Filipenses 4:7 la describe magníficamente: 'la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.' Esta paz no puede ser fabricada por el esfuerzo humano ni explicada por la razón; es un don del Espíritu a quienes confían en Dios. Es la paz que Jesús conocía aun en la tempestad, durmiendo en la popa de la barca (Marcos 4:38). Se recibe, según Filipenses 4:6, cuando entregamos a Dios nuestras preocupaciones en oración, súplica y acción de gracias, echando sobre él toda nuestra ansiedad.

Versículo principal

“Y el mismo Señor de paz os dé siempre paz en toda manera. El Señor sea con todos vosotros.”

Versículos bíblicos sobre La paz como fruto del Espíritu

2 Tesalonicenses 3:16

“Y el mismo Señor de paz os dé siempre paz en toda manera. El Señor sea con todos vosotros.”

Gálatas 5:22

“Mas el fruto del Espíritu es: caridad, gozo, paz, tolerancia, benignidad, bondad, fe,”

Juan 14:27

“La paz os dejo, mi paz os doy: no como el mundo la da, yo os la doy. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.”

1 Crónicas 12:18

“Entonces se envistió el espíritu en Amasai, príncipe de treinta, y dijo: Por ti, oh David, y contigo, oh hijo de Isaí. Paz, paz contigo, y paz con tus ayudadores; pues que también tu Dios te ayuda. Y David los recibió, y púsolos entre los capitanes de la cuadrilla.”

1 Samuel 25:6

“Y decidle así: Que vivas y sea paz á ti, y paz á tu familia, y paz á todo cuanto tienes.”

Deuteronomio 28:4

“Bendito el fruto de tu vientre, y el fruto de tu bestia, la cría de tus vacas, y los rebaños de tus ovejas.”

Preguntas frecuentes

¿Qué significa la paz como fruto del Espíritu?
Gálatas 5:22 (RVR1960) lista la paz entre los frutos del Espíritu. Romanos 8:6 contrasta: 'el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz.' La paz del Espíritu es señal de una mente y un corazón centrados en Dios, no en las circunstancias.
¿Cómo cultivamos la paz como fruto del Espíritu?
Filipenses 4:6-7 enseña el camino a la paz: 'Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.' La paz viene cuando llevamos nuestras preocupaciones a Dios en oración.
¿Depende la paz de Dios de nuestras circunstancias?
No. La paz de Cristo, según Juan 14:27, no se da 'como el mundo la da.' No se apoya en la ausencia de problemas sino en la presencia de Dios. Jesús dormía en paz en medio de la tempestad (Marcos 4:38); del mismo modo, el Espíritu puede producir en nosotros una paz que permanece firme en medio de la prueba.

Aplica estos versículos a tu vida

La Escritura cobra vida cuando la meditamos y la vivimos día a día. Lee estos versículos en su contexto completo, pide comprensión en oración y pregunta a Dios cómo hablan a tu situación de la paz como fruto del espíritu.

Autor:
Equipo Editorial de The Lord Will
Revisado por:
Ugo Candido
Última actualización: